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Día Mundial del Ambiente: el agro quiere seguir descarbonizando pero el gobierno no lo deja

Al frenar el desarrollo de los biocombustibles, el gobierno nacional da marcha atrás en un aspecto clave para la reducción de emisiones de la Argentina.

La producción de etanol y biodiésel generó un eje más para agregarle valor a los granos y suma sustentabilidad a la ecuación del transporte.

Autor: Héctor Huergo – Clarín Rural .

Hoy se celebra el Día Mundial del Ambiente. La fecha fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1971, con el objetivo de sensibilizar a la población mundial en temas ambientales e intensificar la acción política para afrontar una problemática amenazante.

Lo primero fue ampliamente logrado. Hoy la cuestión ambiental está en boca de todo el mundo. Lo segundo, la acción política, se abre paso con dificultades proporcionales a la envergadura de los intereses que se ven afectados. Pero la nave va. El eje central es la lucha contra el cambio climático.

El calentamiento global, atribuido con evidencias científicas abrumadoras a las emisiones de gases de efecto invernadero, generó acción pública y privada en todas las actividades humanas. Es que, a diferencia de otras cuestiones ambientales que pueden afectar ecosistemas locales (la contaminación de un lago, por ejemplo), las emisiones van a la atmósfera.

Y el aire es de todos. No solo por lo que respiramos, sino fundamentalmente por el impacto de su contenido. Los acumulación de CO2, metano, óxido nitroso, etc, moléculas permeables a la radiación de onda corta que nos llega desde el sol, y gracias a la cual vivimos (fotosíntesis, que produce alimentos y libera oxígeno). Pero no puede ser penetrada por la radiación de onda larga, que es la que se origina por el “rebote” en la superficie de la Tierra. Antes volvía al éter. Hoy queda atrapada. Efecto invernadero.

Por eso la decisión de la humanidad es “descarbonizar” todas las actividades. Esto implica acciones que van desde la reducción del consumo de energía, hasta el reemplazo de las fuentes de emisión, centradas en los combustibles fósiles.

La Argentina también se sumó a los compromisos globales. En nuestro país, el mayor logro en materia ambiental fue el inicio de la sustitución de fuentes fósiles por renovables en el sector transportes. Hubo también avances en materia de generación eléctrica con energía eólica y solar, lo que va en la buena dirección. Pero el paso más serio, consistente y plausible fue la ley 26093 que implantó el corte de la nafta con etanol (de caña de azúcar y de maíz) y del gasoil con biodiesel, obtenido a partir del aceite de soja.

Habíamos llegado al 12%, un recorrido muy interesante. Hasta que el diablo metió la cola: se venció la ley y cuando todo el mundo esperaba una profundización del sendero emprendido, el gobierno parece decidido a poner el pie en la puerta giratoria. No le resultará fácil, ni gratis: esta semana el Papa Francisco terció en la cuestión. A través de la Comisión Episcopal, emitió un fuerte documento alertando sobre el error de frenar la marcha de los biocombustibles. Ya en su encíclica Laudato Si, el Papa había remarcado la necesidad de transitar de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas, en ese orden) a los renovables, entre las principales acciones para atacar el cambio climático.

Es una cuestión crucial para el agro. Pero también para la industria no vinculada directamente al sector, si es que las hay en la Argentina. Dentro de los compromisos asumidos por el país, está el límite de emisiones. Si no se modifica la matriz energética, tanto de generación eléctrica como de transporte y actividades de todo tipo (por ejemplo, la petroquímica), no habrá posibilidades de crecimiento.

El límite de emisiones es fijo. Axel Boerr, titular de la Cámara Panamericana de Biocombustibles Avanzados, sostiene que con el etanol y el biodiesel se reduce en dos tercios la huella de carbono. Esto habilitaría el crecimiento de sectores convencionales, que no pueden bajar sus emisiones fácilmente. Por otro lado, Boerr alerta sobre las complicaciones que puede padecer el comercio exterior, en particular con los países desarrollados, para los productos de países que no cumplan con los compromisos asumidos.

Para el agro argentino, también corre la amenaza, que va mucho más allá del impacto en clientes del mercado interno, como lo son hoy las plantas de etanol y biodiesel.

Con el ambiente no se juega.

Fuente: https://www.clarin.com/rural/dia-mundial-ambiente-agro-quiere-seguir-descarbonizando-gobierno-deja_0_35ThJOAMp.html

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