AgTech

La joven argentina que se fue a Francia hace 13 años y hoy es una de las referentes en su actividad

La necochense Julieta Contreras se fue a los 22 y hoy, 13 años despúes, se transformó en una referente en la aplicación de agtechs para hacer más eficiente y sustentable la producción de alimentos.

Julieta Contreras con un dron de cámara multiespectral en un lote de trigo en Francia.

Autor: Juan Martinez Dodda

Siempre, incluso cuando aún estaba en su Necochea natal, la motivó estudiar algo que tenga una aplicación práctica. La entusiasma ese mix entre la gestión y la praxis. En 2009, cuando tenía 22 años y era estudiante de bioquímica, se fue a vivir a Francia. Pasaron 13 años y mucha agua bajo el puente. Hoy, se desempeña como asesora en cuestiones de agricultura de precisión y gestión de datos desde Toulouse en el sur francés. En esta charla, los invitamos a conocer su camino, sus desafíos y sus sueños.

“Si cuando era chica me preguntabas qué soñaba con hacer de grande nunca se me hubiera ocurrido ser ingeniera agrónoma o agricultora, pero sí es verdad, que algo de aquellos primeros años de vida quedó en mí y motivó, años más tarde volver al campo”, contó a Clarín Rural, Julieta Contreras desde Francia.

Con la familia tenían la costumbre de ir varios fines de semana al campo, con primas, primos y abuelos. “Unos días antes de que nos tocara ir al campo ya me preparaba el bolso, disfrutaba mucho esos días, ir a juntar los huevos de las gallinas, buscar las ovejas, andar a caballo, ver las vacas, para mí era una aventura, un disfrute que seguro me marcó para lo que hago hoy”, reconoció Contreras.

Contreras con un cliente en un ensayo de maíz.

Cuando tuvo que decidir qué estudiar se volcó por bioquímica, en la UBA. “Pero lo cierto es que a poco de empezar no me veía como bioquímica en el futuro, en un laboratorio o en investigación, no me motivaba, ahí fue que surgió la inquietud de empezar con algo más ligado al campo y la práctica”, contó Contreras.

Su padre, Dino Contreras, es contratista rural, trabaja en el campo hace más de 40 años. “Mirándolo a él, a mi tío, y a mi abuelo, que todos vienen del campo y la actividad rural, empecé a sentir que algo de todo eso era placentero, una profesión en la que me iba a sentir cómoda”, contó Contreras. La familia se completa con mamá Mabel y su hermana Luciana.

Justamente, en ese momento, 2009, surgió lo de irse a Francia. Y Julieta se animó. Inicialmente desembarcó en Montpellier. “Arranqué a estudiar una licenciatura en fisiología de las plantas, que es el paso inicial, luego sí agronomía”, contó.

Es cierto que hoy no está tanto en el campo, porque gran parte de su trabajo tiene que ver con la gestión de estrategias digitales, pero Contreras reconoce que “la parte profunda de la elección estaba en querer trabajar en un sector en el que pudiera ver los resultados, esto es, diseñar una estrategia pero ver los resultados en el campo”.

De esa etapa inicial valoró la educación que le dieron sus padres pero también la contención: “Costó aceptar que la chiquitita hubiera tomado la decisión de irse, pero siempre, siempre (repite y enfatiza), fueron una compañía aún desde lejos”, reflexionó Contreras.

Qué hace hoy

Estudió y se recibió de ingeniera agrónoma en el Institut Agro de Montpellier (ex École d’Ingénieurs Montpellier SupAgro). Una vez recibida la contrataron en París. Su primer trabajo fue para una empresa que hacía drones para agricultura, “de los pioneros”. Trabajando para esa empresa se mudó a Angers en los Países de la Loira al noroeste de Francia (cerca de ciudades conocidas como Nantes o Le Mans). Ahí vivió 4 años.

“Después empecé a hacer mi camino, como asesora independiente, toda una aventura emprendedora, más para hacerlo en un país que no es el tuyo, cuando te escuchan el acento extranjero ya te miran distinto”, contó. Y agregó: “Una de las cosas que me ayudó mucho para avanzar y crear una empresa propia fue haber hecho una red de contactos y haber conocido mucha gente”.

Contreras en ensayos de trigo y maíz en Francia.

Hoy está en Toulouse, la capital de la región de Occitania, al sur de Francia. Es una ciudad de medio millón de habitantes (cuarta ciudad más poblada del país después de París -2,2 millones-, Marsella y Lyon). “No es París, el ritmo nada que ver, como dicen acá, es tamaño humano, con muchas actividades culturales y deportivas, bien ubicada respecto de otras grandes ciudades”.

Toulouse es una ciudad muy identificada con los deportes, entre los que se destacan el rugby y el fútbol, pero también es conocida porque allí se corre una etapa del Tour de France en bicicleta. En 2007 el periódico deportivo L’Équipe catalogó a Toulouse como la ciudad más “deportista” de Francia. También es conocida como La Ville Rose (“la Ciudad Rosa”) por los ladrillos de terracota con los que se construyeron muchos de sus edificios.

En la región de Occitania se hace un poco de todo: viticultura, granos como maíz trigo, cebada, bastante de girasol, también hay frutales. En lo pecuario, hay porcinos y ovinos. “Es un buen punto de aterrizaje para quienes les guste la agricultura digital porque se hace mucho y está en permanente evolución”, contó la asesora.

“Es un lugar que me gusta mucho, quizás me falta un poco de mar que es lo que más extraño por haber nacido en Necochea”, compartió Contreras.

Red de ensayos

Además de su trabajo de consultoría y asesoramiento privado, Contreras hoy trabaja para una asociación que se llama ACTA (Association de Coordination Technique Agricole) que coordina institutos técnicos agrícolas de Francia. Gestiona los 18 institutos técnicos que hay en Francia (“funcionan como una especie de grupos CREA”), traduciendo y gestionando protocolos para luego aplicarlos a campo.

Estos institutos son grandes actores de la innovación agrícola, son organismos de investigación aplicada, apoyo técnico, experimentación, capacitación e información. De hecho, el lema de ACTA es “Conectando personas y conocimientos para acelerar el surgimiento de la innovación agrícola”.

“Yo gestiono una red de sitios experimentales que se llama DigiFermes, donde hacemos ensayos a campo en parcelas del tamaño de una explotación agrícola o ganadera para poder adaptar servicios y herramientas AgTechs”, contó Contreras. Y agregó: “Estoy entre las demandas y necesidades de los asesores y agricultores que están en el campo y las empresas que desarrollan estos productos”.

Entre los desafíos que se proponen se destacan resolver cuestiones vinculadas al cambio climático, la competitividad de las empresas agrícolas, la agricultura digital, la transición agroecológica y la salud y el bienestar animal. Están involucrados en el Plan Francia 2030 que fue presentado por el presidente Emmanuel Macron en octubre de 2021 como la reindustrialización del país desde la innovación.

“Una de las cosas que se están buscando desde acá es a la soberanía alimentaria nacional, que Francia pueda autoabastecerse en todo lo que pueda de la manera más ecológica posible, esto es algo que empezó a pensarse con la pandemia y ahora la guerra profundiza”, explicó Contreras.

Mirada holística

Lo que más me gusta de lo que hago es lo relacional, poder interpretar lo que necesitan unos y otros para crear opciones nuevas o mejorar opciones que ya existen, me encanta la creatividad, y parte de esa mirada abierta te la da estar en contacto con distintos perfiles de gente en distintos lugares y contextos”, confesó Contreras, que se reúne tanto con directores de institutos técnicos, como con estudiantes cuando da una charla, agricultores o empresarios. “Nada es monótono, y eso me encanta”, sumó.

Tener una mente abierta y una mirada holística permite encontrar nuevas salidas. “Es interesante lo que se está dando porque las empresas del agro a veces necesitan respuestas que van más allá de lo técnico productivo, entonces, son interesantes las carreras que ofrezcan un plan de estudios que de competencia entre lo digital y la agricultura, que haya personas con un perfil de desarrollador informático que tengan idea del campo, para poner en sinergia ambos perfiles, esa mirada para mí tiene mucho potencial”, confesó Contreras.

Inteligencia humana y tecnologías

Ante el dilema de producir más, con recursos limitados y con nuevas exigencias de calidad, Contreras expuso que “la implementación de las nuevas tecnologías es una de las alternativas factibles para resolver este dilema”. “Esto no significa que el hombre será reemplazado por la inteligencia artificial, todo lo contrario, nuestra inteligencia humana y social será (y ya lo es) quien guíe las máquinas por el buen camino”, escribió hace un tiempo en una red social.

La revolución del big data en el agro.

Y citó tres casos de desarrollo de la Agricultura de Precisión en los que intervino durante su carrera profesional: A) Detección del estrés hídrico de las vides mediante sensores de transpiración y la IoT (Internet of Things) para optimizar la gestión del calendario de riegos -pasantía de 6 meses con Fruition Sciences en Napa Valley, California-; B) Gestión localizada de la fertilización de cultivos y detección de malezas vía la teledetección, por medio del análisis de imágenes tomadas con drones; C) Monitoreo de precisión y gestión de lotes mediante plataformas online y aplicaciones móviles específicas -actualmente en colaboración con start-ups francesas-.

¿Qué dicen de Argentina?

Probablemente, cuando uno le pregunta a un francés qué sabe de Argentina lo primero que digan sea: Maradona, Messi (más el último año jugando para el Paris Saint Germain), Los Pumas (recordemos que el rugby es muy popular en Francia), carne y vinos. Pero, ¿Qué dicen los franceses del campo de los argentinos del campo? “En general cuando se habla de Brasil y Argentina, del Mercosur, para ellos es el pecado”, contó Contreras. Y prosiguió: “A los agricultores de acá no les gusta mucho que se traigan alimentos de otros países, hay que pensar que acá a los agricultores los obligan a cumplir con ciertos parámetros de ecología que no son los mismos que tienen en otros países productores de alimentos, eso los crispa y es entendible”.

“Se está trabajando con un Plan Ecophyto en el que se busca reducir los fitosanitarios un 50% de acá a 2050, son temas que están muy sobre la mesa”, contó Contreras. De hecho, el número de productos autorizados para usar glifosato, por ejemplo, pasó de 190 en 2018 a menos de 30 en 2020.

“Esto lleva a un debate porque los productores dicen que les encantaría hacerlo, la voluntad está, pero a la hora de hacer las cuentas, acá se trabaja mucho con la Política Agropecuaria Común (PAC) a través de la cual se beneficia con ayudas a quienes trabajan bajo un planteo más ecológico, pero los productores advierten que con un planteo ecológico, en algunos casos, se funden, entonces, está el compromiso de hacerlo, pero no es sencillo”.

Muchas veces se le echa la culpa a los productores pero el tema profundo es de los consumidores también, todos queremos tener un mundo más verde pero compramos lo que sea en el supermercado más barato”, agregó Contreras. Y opinó: “Por eso no es fácil, y no se puede hacer un abordaje meramente técnico, es más una visión socioagrícola, es lindo decir que se produzcan alimentos sin o con menos químicos, pero no es sencillo hacerlo, hay que atender lo técnico, lo social y lo económico”.

Lo que viene

Muchos jóvenes apenas recibidos o a punto de hacerlo tienen la motivación de emigrar y probar. Algunos con más suerte que otros. Irse del país puede ser un canto de sirenas que si uno no está preparado puede representar un golpe duro y difícil de asumir. Por eso, consultada sobre qué recomendación le hace a alguien que quiere emigrar, Contreras advirtió: “Si alguien está pensando en cruzar el charco, lo primero que le puedo decir es que se arme una red de contactos, es importante hacerse el colchón antes de aterrizar, los contactos son fundamentales, también estar abiertos”, contó Contreras, que usa como red de contactos profesionales perfil linkedin (figura como julietac) además de su página web.

Cuando avizora el futuro que le gustaría seguir construyendo, Julieta imagina proyectos orientados a generar más vínculos con países europeos, mostrando lo que la tecnología y la digitalización pueden hacer en la producción de alimentos con drones, robots todas las AgTechs de hoy y las que se vienen. “Y donde yo me veo y más me gusta estar es en la relación con el campo, la cabeza en las estrellas y las manos en la tierra, no sólo en la parte estratégica ideando nuevas soluciones sino llevándola a la práctica, que mi día sea 50 por ciento en el campo y 50 en la gestión estratégica”, confesó.

Un coro de canturreo de pájaros es el telón de fondo para cerrar la nota. ¿Tenés fecha de regreso a la Argentina? “No tengo la respuesta a esa pregunta… bah, en realidad si, ¡nunca cerrar las puertas y continuar sembrando! Después se verá”, soltó Contreras.

Fuente: Clarín Rural.

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